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Martes, 07 de Febrero de 2012
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El nuevo deportivo de Aston Martin se convertiría en el primer modelo construido por la firma británica, después de que el grupo Ford vendiera esta compañía el 12 de marzo del 2007 por 925 millones de dólares a un consorcio de inversiones en el que participan Davidk Richards (exdirector de BAR Honda y actual director de Prodrive) y dos sociedades de inversión afincadas en Kuwait.

Se trata de un supercoche inspirado en los DTM (automóviles con apariencia de turismos de calle pero cuya mecánica está preparada para alcanzar velocidades de 300 km/h o más) que, al mismo tiempo, reúne toda la tecnología de Aston Martin.
Quien decida comprarlo tendrá que reunir dos características; ser rico y caprichoso. Rico porque su precio ronda los 1.2 millones de euros, y caprichoso porque, si bien se trata de uno de los modelos más exclusivos de Aston Martin con una serie compuesta por sólo 77 unidades, como su propio nombre indica, por ese precio nos podemos imaginar la de cosas que podríamos llegar a hacer, aparte de comprar un bólido. Para los supersticiosos y amantes de las casualidades, Ford sigue manteniendo una parte de la marca, concretamente 77 millones de dólares.
Bautizado como One-77, este bólido, destinado a los fieles de la marca, amantes del lujo y las prestaciones, incorpora el mismo motor que ya montan los Aston Martin DBS o Aston Martin V12 Vantage, aunque notablemente evolucionado al haber sido construido en colaboración con los técnicos de Cosworth Racing.

Se trata pues, del motor más potente introducido por la marca hasta la fecha. Con un propulsor de 12 cilindros en V que emplea la deportiva lubricación por carter seco y que está colocado en posición delantera (100mm más rebajado y mucho más retrasado con respecto al eje delantero que los otros V12 de la marca, quedando 257 mm por detrás del mismo) que pasa de tener seis a 7.3 litros y medio de cubicaje y que desarrolla 700 CV, se anuncian unas prestaciones de vértigo: de 0 a 100 km/h en tres segundos llegando a superar los 325 km/h de velocidad punta, lo que le convierte en el Aston Martin más potente de la historia de esta marca.
Algo a lo que también ha contribuido la reducción de su peso en un 25 por ciento. Una reducción conseguida, en parte, gracias a la construcción de su chasis monocasco íntegramente realizada en fibra de carbono por la empresa especializada Multimatic MTC, y a los paneles de la carrocería de aluminio.
Dichos paneles han sido unidos entre sí sometiéndolos a una frecuencia de 20.000 hertzios (lo que provoca la unión de las moléculas de aluminio que forman las piezas). Tanto el chasis como la carrocería han sido realizados a mano y ambos favorecen un peso en vacío estimado en torno a 1.500 kg.

Junto a este poderoso motor, el One-77, cuya tracción es total, transmitirá toda la potencia al suelo a través de una transmisión secuencial robotizada de seis velocidades diseñada específicamente para este modelo. En lugar de palanca de cambios, incluirá levas manuales de cambio de magnesio tras el volante y todo un sofisticado arsenal tecnológico enfocado al mayor dinamismo, sin prescindir del carácter artesanal del habitáculo.
Cabe destacar la tecnología Dynamic Suspension Spool Valve, por primera vez empleada en un coche homologado para carretera. Un mecanismo que permite ajustar al gusto la dureza de las suspensiones, las cuales se rigen por el mismo esquema del resto de modelos de la marca, gracias a un paralelogramo deformable en sus dos ejes. En esta ocasión muelles y amortiguadores se integran en la arquitectura del chasis en lugar de hacerlo en los brazos y torretas de la suspensión, con lo que se asegura la reducción de las masas no suspendidas. Sin embargo, la marca ofrecerá la posibilidad de tarar de antemano la amortiguación según las preferencias del usuario, algo de esperar teniendo en cuenta su precio.

En cuanto al calzado del One-77, se trata de un juego de neumáticos Pirelli P Zero Corsa, realizados “ex profeso” para este modelo, de 255/35 milímetros en el tren delantero y de 335/ milímetros en el eje trasero. Las llantas de aleación son de veinte pulgadas de diámetro.
Ante semejante potencia, todo hace pensar que el One-77 apostará por discos de freno carbo-cerámicos rediseñados para la ocasión con el fin de evitar un calentamiento excesivo tanto de las pastillas como del líquido del circuito.
A pesar de que su comercialización está prevista para el 2010, la edición limitada ya se ha vendido en su totalidad, con lo que podemos extraer varias conclusiones. La más obvia es que la crisis actual no afecta al mercado del lujo. Resulta curioso que una de las marcas más prestigiosas del mercado automovilístico se atreva a presentar este modelo en tiempos en que la industria automovilística no pasa por su mejor momento, y que lo haga, así mismo, en tiempos en que cada vez más, las diferentes marcas invierten en la investigación y agudizan sus sentidos con el objetivo de reducir la emisión de CO2 de sus automóviles.
Por suerte o por desgracia, a pesar de la crítica, la cual seguro que compartimos la gran mayoría, sólo una minoría haría ascos a semejante regalo por cuestiones de principios. Un argumento tan ambiguo como real.

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