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Martes, 07 de Febrero de 2012
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El pasado mes de julio leí un estudio que me pareció muy interesante: versaba sobre un proyecto bastante ambicioso en el campo de la Inteligencia Artificial (IA) aplicada al noble arte del Gambling. Fruto de tal trabajo fue la creación de dos redes neuronales artificiales (nosotros las llamaríamos cariñosamente bots, sus creadores las llaman paternalmente M1 y M2). Hasta ahí todo normal, uno hace una paradilla en el texto para perder unos segundos pensando en lo rapidísimo que avanza la tecnología, en el mítico "The future is now" y si acaso de refilón se acuerda del panteón de Bill Gates.
Según se va avanzando en el texto se va poniendo mejor por momentos. Tras una breve introducción al maravilloso mundo de la IA y una toma de contacto con el vocabulario y los términos que se van a manejar, por fin llega el turno de los orgullosos papás de M1 y M2, que nos hablan de las habilidades y progresos de sus criaturas:
Curiosamente, las criaturas se dedican al Texas Holdem, como nosotros. Concretamente M1 se dedica a prever apuestas, sus predicciones son tan precisas que en lugar de calcular dos decimales de dólar, como cualquier ser humano, suele moverse en rangos de tres o más decimales en función de la información disponible (cuanta más información, más decimales). ¿Para qué servirán los cálculos por debajo de un céntimo de dólar? ¿Para que el amigo M1 se luzca clavando tu apuesta marronera después de 6 horas de badbeats? ¿Tendrá pensado la Reserva Federal USA crear una unidad fraccionaria inferior a $0,01 como síntoma y/o paliativo de la omnipresente crisis? Misterios...
M2, por su parte, analiza la trayectoria temporal del jugador y se dedica a predecir sus números, lo que serán sus totales, parciales, acumulados, etc de la sesión en términos de pérdidas/ganancias, por ejemplo. Al igual que su hermanito, maneja unas cantidades insultantes de decimales. Exactitud parece ser la palabra mágica. Pero M2 no sólo se fija en ti, también se fija en los demás jugadores: Predice cómo reaccionará la mesa a tu apuesta. Predice cómo reaccionarás tú a sus reacciones. Es el oráculo definitivo.
Otro número ridículo es la cantidad de manos del jugador-objetivo suficientes para que la IA empiece a trabajar con propiedad: 600 manos. Aunque es capaz de apañarse con 100 miserables manos para empezar a funcionar y basarse en su propia experiencia a partir de ahí, contando con los datos según los va registrando. Nos ahorramos comentar que, cuando dispone de suficiente información, su margen de error es diminuto.
Por si todo esto fuera poco, os diré que hay algo más: el bicho es capaz de aprender de sus propios errores (lo cual deja definitivamente en desventaja a muchos, muchos jugadores). Cuando la IA comete un error de cálculo, localiza a la neurona responsable de la carga de información errónea y hace que, en la próxima situación análoga, esta neurona aporte menos carga de información a la estructura.
Cuando acaba la parte técnica del estudio empieza una breve pero elocuente descripción de los posibles usos de esta tecnología en el mundo real. Citaría algunos al azar como: redacción de políticas relacionadas con el juego (en el más amplio sentido de esa expresión), gestión de la industria del juego para personal interno y externo como economistas, psicólogos, psiquiatras,… elaboración de perfiles complejos de jugador y simulación de las reacciones de un jugador a cualquier efecto o estímulo dado.
Uno siente, en fin, algo muy parecido a lo que sentiría subido a unos tacones frente a Jack el destripador: resumido en tres palabras es carne de cañón. Somos la carne de cañón de este estudio. Un estudio por el que alguien ha pagado.
La pregunta del millón es: ¿Quién, cuánto y por qué?
Como guinda para este postre, nos queda el hecho de que el proyecto ha sido desarrollado y redactado en China, país que cuenta con una asentada imagen conspiratoria y una de las censuras más activas del mundo actual.
En palabras de sus creadores, esta tecnología podría servir para anticipar un posible escenario de suicidio en lo que han sido casos concretos de ciertos jugadores. Sin embargo, seamos francos, hablamos de contar con una tecnología capaz de prever o simular mi próxima apuesta y la reacción a la misma de toda la mesa, que sabe cuándo estoy lúcida y cuánto voy a ganar, o cuándo, cuánto y por qué estoy quemada, y cuánto me va a costar eso en euros a corto, medio y largo plazo...
Con una situación tan potencialmente lucrativa en perspectiva, me pregunto quién usaría esa máquina para salvar la vida del pobre diablo que la alimenta...
El texto original que inspiró este artículo puede ser encontrado aqui.
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