Domingo, 14 de Marzo de 2010
Pokerviú
Acceso a Pokerviú:   Usuario Registrado     /   Nuevo Usuario  
Hemeroteca   |   Boletín   |   Rss  
PORTADA NOTICIAS ENTREVISTAS BLOGS ESTRATEGIA RECURSOS FORO ENTRETENIMIENTO POKERVIÚ TV
TAMAÑO DE LETRA
Minimizar Fuente Maximizar Fuente
"Cibeles" nueva colaboradora
¿Jugamos al póker o somos amigos?
Por Rosa Martínez "Cibeles" • 05/02/2010

Voy a introducir este artículo ilustrándolo con un conocido chiste:

Dos vascos van por el campo en busca de setas. Uno levanta una piedra y le dice al otro: “¡Coño, Patxi, un Rólex!”. A lo que Patxi le contesta: “¡Ostia tú! ¿Pero a qué vinimos? ¿A por setas o a por Rólex?”

Pues lamentablemente este chiste popular pincela muy bien lo que muchos llegamos a pensar después de introducirnos en este mundillo del póker y conocerlo un poco mejor. Cuando empecé a jugar al póker, no conocía a nadie que se dedicara a ello. Poco a poco fui conociendo gente y, al principio, todo el mundo es majísimo y todo son buenas intenciones. Pero, al igual que sucede en la vida, no es oro todo lo que reluce y no hay que olvidarse que para muchos esto no es un juego, es su trabajo, su medio de vida, su profesión y/o muchas otras cosas más. Y cuando hay dinero por medio… es complicado hacer amigos, al menos, amigos de los buenos.

Últimamente han salido a la luz historias de ciertos personajes que se han aprovechado económicamente de otros o que los han engañado conscientemente con promesas que luego no han cumplido. Gracias a dios, la suerte o a mi buena cabeza, puede ser cualquiera de estas cosas o una mezcla de ellas, yo no me he visto jamás involucrada en una historia similar en la que me hayan estafado o engañado en el ámbito del póker… aunque sí que es cierto que me he sentido estafada y engañada por otras personas y de otra manera dentro de este mundillo.

He hecho muchos amigos en el póker. Y hoy, haciendo un repaso concienzudo, me puedo sentir afortunada porque sé que ninguno de ellos me va a defraudar jamás. No es presuntuoso por mi parte pensar así, es simplemente realista: he vivido determinadas situaciones con cada uno de ellos como para conocerlos lo suficiente y saber qué es lo que puedo esperar y qué no. Ahí está la clave. Por supuesto, a muchos de ellos jamás los llamaría a las 3 de la madrugada si me encontrara en apuros, porque soy consciente de las limitaciones de nuestra amistad.

Aunque no llevo mucho tiempo en los circuitos en vivo, mi carrera con las cartas ha sido lo suficientemente larga como para conocer a varios de los tipos de amigos más generales que nos podemos encontrar por aquí. Seguro que aún me quedan por conocer muchos más.

He conocido al tipo de amigo “ególatra”, ese que siempre lo hace todo mejor que tú, que sabe de todo mucho más que tú, que gana mucho más que tú y que presume de estar forrado y no privarse de nada. Curiosamente, este personaje, cuando se trata de poner dinero para algo, es muy mirado con su bolsillo, es el que siempre quiere pagar todas las comidas a partes iguales y te recuerda que tú bebiste vino y él no, así que no debería pagar la botella. Es ese gran amigo que, sorprendentemente, a ti que te dice que valora mucho vuestra amistad, cuando recurres a él porque te vinieron mal dadas en la vida y necesitas un ayuda para salir de un atolladero temporal que nada tiene que ver con el póker, te niega su ayuda económica porque considera que es un error prestar dinero a los amigos.

También he tratado con el perfil de amigo “diplomático”. Es aquél que siempre tiene una sonrisa en la cara para todo el mundo, que hace chistes sin parar y que todo el mundo adora porque es divertidísimo. Es genial poder quedar con este amigo para tomar unas copas, porque la diversión está garantizada. Es además ese gran amigo que cuando surge una polémica y algún energúmeno se lanza a degüello a por tu yugular sin razón ni criterio, brilla por su ausencia. A veces incluso puede llegar a comentar algo sobre el tema, pero siempre será algo banal y meramente chistoso con lo que pueda escaquearse de tomar parte en el asunto. Para él es tan importante quedar bien con todo el mundo que, a pesar de decirte lo mucho que te aprecia y valora, no se da cuenta el pobre de que contigo está quedando como un verdadero hipócrita.

Tuve también el placer de descubrir el tipo de amigo “empresario”. Es aquél que tiene montada su empresa de póker, que te anima para que hagas cosas por su empresa, que te insiste para que vistas sus colores, que pregona a los cuatro vientos que tú eres de la casa, en especial cuando alguien interesado en tu juego intenta entrar en negociaciones contigo, es ese amigo que se alegra de manera muy efusiva cuando te ve, que te abraza y saluda de manera gloriosa porque te aprecia muchísimo y por eso entiende que todas esas cosas las tienes que hacer por su empresa sin cobrar ni un duro, que para eso somos amigos.

Y luego, cuando te das cuenta de que los Rólex que encuentras son de imitación y que mejor centrarse en recoger setas, que para eso estamos aquí… te llevas las sorpresas.

Y las sorpresas comienzan con ese amigo que conoces desde hace tiempo pero con el que no sueles hablar muy a menudo. Digamos que es el tipo de amigo “crack”, porque lo es en todos los aspectos, no sólo a los que se refieren al póker. Es ese que te enseña lo poco o mucho que sabe dejándote ver sus sesiones de póker y contándote por qué hace esto o lo de más allá. Es ese que se toma la molestia de explicarte lo que es el ROI cuando tú ni siquiera sabías que eso existía, el que tiene paciencia y respuestas para tus preguntas, que nunca tiene una mala palabra a cerca de nadie y que es capaz de darte las gracias por pasar toda la noche en vela animándole en un torneo, cuando eres tú la que deberías agradecer que haya querido compartir sus conocimientos contigo.

Las sorpresas continúan cuando conoces al tipo de amigo “generoso”. Es ese personaje que reconoce jugar al póker porque le gusta, pero que no se dedica a ello de manera profesional. Es aquél que siempre se echa la mano al bolsillo el primero cuando traen la cuenta en el bar. El que te ofrece un bancaje porque sí, porque sabe que de otra manera no podrías jugar ese torneo que tanta ilusión te hace y lo único que te pide a cambio es un tanto por ciento que no te ofrecería ni tu propia casa aunque te lo pagara, y que tengas a bien disfrutar de su conversación, lo cual además, es siempre un gran placer. Es esa persona que no tiene reparos en gastar sus energías defendiendo lo que es justo y denunciando lo que no lo es.

También tengo en la lista al amigo “de palabra”. Es ese tipo de amigo que te dice que su palabra es sagrada y así lo demuestra. Es con quien puedes contar a la hora de hablar un problema y buscar soluciones, sabiendo que siempre te arropará con su discreción. El que te da buenos consejos, que busca lo mejor para ti, que se interesa por cómo te van las cosas y que confía en que los demás sean igual que él a la hora de respetar las promesas. Es ese que no necesita firmar un contrato para ir hasta el final en un proyecto y, por la misma razón, el que sufre cuando ve que las palabras de los demás se las lleva el viento.

Y aunque hay muchos tipos de amigos más, voy a poner en último lugar y no por ello menos importante, al amigo “que no quiere nadie”. Es ese personaje del que prácticamente todo el mundo dice barbaridades, ese que tiene más enemigos que amapolas hay en el campo, ese al que todo el mundo critica y juzga haga lo que haga, aquél que si gana es porque tiene suerte y si pierde es porque no sabe, que si tiene dinero es porque es un ladrón pero si no lo tiene es porque se ha arruinado por su mala cabeza. Es ese tipo de amigo que piensas que si no lo conoces no te pierdes nada, pero que cuando tienes la suerte de conocer descubres que un millón de moscas pueden estar equivocadas: porque ellas crean que es un manjar yo no voy a comer mierda jamás… al menos, voluntariamente.

Así que después de repasar la lista de los distintos tipos de amigos que me puedo encontrar rondando las mesas de póker, finalmente llego a la conclusión de que, aunque todavía me quedarán por descubrir muchos tipos más, me merece la pena pararme de vez en cuando entre seta y seta a mirar si el Rólex es bueno o no. Total… no pierdo nada, si es de imitación ya sé que no puedo esperar de él que me dé la hora exacta y es muy posible que si lo sumerjo en agua se estropee para siempre, pero al fin y al cabo es un reloj, que más o menos me da la hora y que queda bien en mi muñeca.

Si no hay nombres aquí es tan sólo debido a que estos perfiles son tan generales, que seguro que cada uno de vosotros puede poner varias caras en cada perfil. Y si alguien se molesta porque se ve retratado en uno de mis tipos de amigos y no le gusta, ya sabe lo que tiene que hacer: cambiar.

Para poder participar en pokerviú debes estar registrado

Regístrate aquí si eres un nuevo usuario, o accede aquí si ya eres usuario registrado.
Buscar:
Buscar
"No creo en la banca"
Entrevista a Luis Rufas "Repicas"

Si fueras Country Manager de una sala online ¿a qué famoso ficharías para tu Team Pro?
Copyright © 2009   •   www.pokerviu.com   •   Todos los derechos reservados   •   Términos y condiciones de uso
Creative Commons License
  Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons


periódicos y revistas digitales, redes sociales